viernes, enero 16, 2015

Los créditos son el dejo de la película, no os los perdáis!



En el mundo hay dos tipos de personas: los que se marchan del cine al ver la primera letra de los títulos de crédito al final (algunos parece que huyan despavoridos) y los que se quedan hasta la última letra (o escena post-créditos si la hay). Yo soy de los últimos.


Los que no os quedéis os preguntareis, y ¿para que? menuda pérdida de tiempo, ¿no? A voz de pronto se me ocurren varias razones posibles para quedarse:

  • para los que trabajan en la industria del cine: quizá os quedéis por respeto a los colegas de profesión (una película no sólo la hacen los directores y actores principales),
  • para los que no trabajamos en el mundo del cine, pero tengamos amigos en el sector: quizá os hace gracia ver el nombre de vuestro amigo listado en los créditos (yo tengo la fortuna de estar en este grupo), etcétera. 
Pero aquí quiero hablar de otro motivo por el que vale mucho la pena quedarse (y no, no es para ver si hay escena final): los créditos son a las películas lo que el dejo es al vino

Según la real academia española de la lengua, el dejo es el "Gusto o sabor que queda de la comida o bebida". En enología, el dejo (o retrogusto) es el sabor que permanece en la boca una vez el vino abandona ésta para continuar el periplo por nuestro cuerpo...

Hay películas en las que el final es tan bueno que es capaz de generar una cierta sensación, una atmósfera o hacer aflorar algún sentimiento interior. Los créditos finales ayudan a que estas perduren un poco más y así poder acabar de degustar esas sensaciones. Como esto es muy abstracto, quedará más claro con un par de ejemplos: una película y el capítulo de una serie. Tranquilos que no os destriparé el final en ningún caso:
  • "The descendants" de Alexander Payne. La sensación de paz y harmonía al final es magnífica y se puede seguir disfrutando en los créditos, una vez pasado el fundido en negro ya con los títulos de crédito. Me di cuenta de esto la última vez que la vi en el peor sitio posible: la tele. ¡Qué sensación de traición  me invadió cuando decidieron cortar los créditos para pasar al siguiente programa! Es como si me hubieran robado la sensación que la película había creado en los últimos momentos del metraje.
  • Juego de tronos, capitulo 9 de la temporada 3 ("The rains of Castamere"). La osadía de poner unos créditos mudos después de un final tan brutal es simplemente genial. No podría ser un acierto mayor. Después de ese final uno necesita recuperarse emocionalmente, y esos créditos le dan a uno la oportunidad de pensar en lo que ha pasado y recomponerse.
Es más, los directores/productores creo que son sabedores de este hecho (estoy convencido de ello) así que a veces optan por poner secuencias finales para motivar a la gente a disfrutar (que no aguantar) los créditos finales del cine.

¿Que opináis?

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